lunes, 29 de octubre de 2012

Malos hábitos de todos los días: la mala respiración. Parte 1

Uno de los malos hábitos más extendidos y que pasa inadvertidamente es la respiración pectoral, inflando el pecho y levantando ligeramente los hombros. Prueba, respira profundamente y date cuenta de cómo lo haces. Si respiras como hemos descrito, entonces tengo malas noticias: respiras mal.

El problema con la respiración usando el pecho es que no usa apropiadamente el diafragma, que es el músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal y que hace posible la respiración. Solo cuando usamos el abdomen para respirar, fortalecemos y usamos al 100% el diafragma. En este aspecto los bebes son más inteligentes pues usan todo su abdomen para respirar; pero a medida que crecemos dejamos de hacerlo y empezamos a respirar usando el pecho.
Así es como debería ser la respiración

Los problemas que ocasiona este tipo de respiración ineficiente son muchos; pero entre ellos tenemos:
  • Todo el polvo y microbios que logra pasar con el aire se acumula en la sección superior de los pulmones, pues el aire solo llega a esta parte, provocando alergias, resfríos constantes y ataques de asma. 
  • Provoca una pobre oxigenación de la sangre, debido a que la mayor concentración de vasos sanguíneos se encuentra en la base de los pulmones. Esto ocasiona dolores de cabeza, ansiedad, fatiga y ataques de pánico, 
  • Tiende a descontrolar el balance de dióxido de carbono y oxígeno en la sangre, lo cual puede producir sudor en las manos, estrés e hipersensibilidad a los dolores. 
  • Para compensar la falta de oxigeno el cuerpo se ve obligado a respirar más veces de las que debería provocando un estado de estrés constante al sistema nervioso, pues este interpreta la respiración superficial como un aviso de alguna emoción fuerte como el temor. Esto puede producir hipertensión arterial y problemas emocionales en general. 
  • De acuerdo a la medicina tradicional, la mala respiración también provoca el envejecimiento prematuro al obligar al corazón a trabajar más para compensar la falta de oxigeno en la sangre.
Todos estos síntomas son acumulativos y van apareciendo lentamente con los años, hasta convertirse en enfermedades y ocasionar serios daños a la salud.

La buena noticia es que podemos revertir los problemas ocasionados por la respiración superficial, volviendo a acostumbrar al cuerpo a usar la respiración natural. Para conseguirlo es necesario realizar ejercicios de respiración abdominal, de los cuales hablaremos en el siguiente artículo.

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